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Alejandro Meruelo Turiño
Camagüey, Cuba
Muchacho de la prensa
Solía romper barajas y reírme
estirar las manos y musicar la habitación
con fragmentos del Apocalipsis y humo de incienso
bromeaba sobre los enfermos y las tropas de asalto
el Guernica y la energía de mi máscara cotidiana
me personificaba salvado de angustias
vestido con un tema de guitarra y una chica
el viernes más valioso de mi vida
fotografiando las notas y una naranja
sensato y sereno
nunca culpé al teléfono por el invierno de luz difusa
ni imaginé que las multitudes fueran un rompecabezas
para la literatura del futuro
prefería pensar en los colegios de niños
cual metáfora de dorada empuñadura
como personaje firme, sin esposas
ajeno a los pistoleros de la prensa
pulverizado y volador
escribía en las noches un bombardeo inocente
un manifiesto doméstico en cárcel de cianuro
con mis razones y sin sufrimiento
¿te sientes igual ahora muchacho de la prensa?
yo sé que moriré sin nombre
en los brazos de la lógica terrible
no crucé los peores tormentos
pero tengo desde el juicio llagas valerosas en el cuerpo
sabes, el fiscal de aquel proceso también fue condenado
por cierta fortuna personal tenida en lista negra
le helaron el despacho y la estilográfica amarga
que firmó mi última línea de sentencia
¿te sientes intranquilo ahora muchacho de la prensa?
tratando de perpetuar tu último cigarrillo
y sin haber terminado la crónica fanfarrona
que comenzaste con vívida intensidad
o estás temiendo convertirte en una culebra medieval
clavada a un madero con espinas y flagelaciones
no pretendo ironizar sobre tus méritos
ni tampoco encajarte un drama tebano
pero conocí la ópera antes que tú
y también los campesinos, las bañeras esmaltadas
el alter ego, los testimonios gratis, la ley, el whisky
los portafolios, las ametralladoras, los obreros
una mujer cara, la pelota, el dinero culpable
y los muertos de hambre de New York
en la página 223 de un libro que te recomiendo leas
encontrarás este mismo olor a incienso
y vendrá tu madre a salvarte entre muchos prisioneros
algunos pagarán por tu crimen
pero en un verso antes que la primavera venda tu conciencia
a un verdugo
tu madre gravemente enferma te salvará con su pecho
interfiriendo paredones
esa parábola, si la entiendes, te librará del zumbido de las balas
y de ser otro temor más entre las víctimas
sujétate los pantalones con ambas manos
resulta mejor que tener el estómago lleno de miedo
un año tras otro confirma que sólo somos pasajeros
ahora arranca la hoja del cuaderno
borra la cinta, yo no soy una puta
el sol brilla con majestuoso aburrimiento
vete, ya estoy viejo y no soy el prodigioso desertor
con conocimiento de conspiraciones y apuntes prohibidos que creías
a mí solamente me queda ascender en globo, sin guión
y flotar desprovisto de riquezas
por haber vivido con los cabos sueltos
pensándome criollo en este tren
márchate, con la poesía de mis errores y tu pérdida de escenario
la luz únicamente complace a los jugadores de brigde
para hacer noticias internacionales
sobran mañanas más interesantes.
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